Durante la Edad de Hielo,muchos animales murieron a causa del frío. Los erizos dándose cuenta de la situación,decidieron unirse en grupos. De esa manera se abrigarían y protegerían entre sí,pero las espinas de cada uno herían a los compañeros más cercanos,los que justo ofrecían más calor. Por lo tanto decidieron alejarse unos de otros y empezaron a morir congelados. Así que tuvieron que hacer una elección,o aceptaban las espinas de sus compañeros o desaparecían de la Tierra. Con sabiduría,decidieron volver a estar juntos. De esa forma aprendieron a convivir con las pequeñas heridas que la relación con una persona muy cercana puede ocasionar,ya que lo más importante es el calor del otro. De esa forma pudieron sobrevivir.
En la facultad de Medicina, el profesor se dirige a un alumno y le pregunta: -“¿Cuántos riñones tenemos?” -“¡Cuatro!”, -responde el alumno. -“¡¿Cuatro…?!”, -replica el profesor, arrogante, de esos que sienten placer en pisotear los errores de los alumnos. -“Traiga un fardo de pasto, pues tenemos un asno en el salón”, -le ordena el profesor a su asistente. -“¡Y para mí un cafecito!”, -le dijo el alumno al asistente del profesor. El profesor se enojó y expulsó al alumno del salón. El alumno era el humorista Aparicio Torelly, conocido como el Barón de Itararé (1895-1971). Al salir del salón, todavía el alumno tuvo la audacia de corregir al furioso maestro: -“Usted me preguntó cuántos riñones ‘tenemos’. ‘Tenemos’ cuatro: dos míos y dos suyos. Porque ‘tenemos’ es una expresión usada para el plural. Que tenga un buen provecho y disfrute del pasto”.
3/4/11
¿Conoce usted esos días en los que se ve todo de color rojo?
¿Color rojo? Querrá decir negro.
No, se puede tener un día negro porque una se engorda o porque ha llovido demasiado, estás triste y nada más. Pero los días rojos son terribles,de repente se tiene miedo y no se sabe por qué. "
El yin es el principio femenino, la tierra, la oscuridad, la pasividad y la absorción. El yang es el principio masculino, el cielo, la luz, la actividad y la penetración. Según esta idea, cada ser, objeto o pensamiento posee un complemento del que depende para su existencia y que a su vez existe dentro de él mismo. De esto se deduce que nada existe en estado puro ni tampoco en absoluta quietud, sino en una continua transformación. Además, cualquier idea puede ser vista como su contraria si se la mira desde otro punto de vista. En este sentido, la categorización sólo lo sería por conveniencia. Estas dos fuerzas, yin y yang, serían la fase siguiente después del taiji o Tao, principio generador de todas las cosas, del cual surgen.